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Plan General Contable Español. ¿Qué es y qué estructura tiene?

El Plan General de Contabilidad establece el marco legal que define las obligaciones contables que deben seguir todas las empresas en España.

Manos teclando en una calculadora sobre documentos contables
Foto: Marina Agrelo / Pexels
En este artículo

El Plan General de Contabilidad (PGC) es la norma española, aprobada por Real Decreto, que fija cómo debe registrar, valorar y presentar sus cuentas cualquier empresa que opere en España: qué cuentas usar, qué principios seguir y qué informes entregar al cierre del ejercicio. En este artículo repasamos qué es exactamente, a quién obliga, cómo se estructura, qué grupos de cuentas contiene —del 1 al 9— y en qué se diferencia la versión normal de la versión simplificada para PYMES.

¿Qué es el Plan General Contable?

El Plan General de Contabilidad español es el conjunto de normas y directrices que regula cómo deben llevar sus registros financieros las empresas que operan en España. Fue aprobado por primera vez en 1973 y reformado en varias ocasiones —la versión vigente es la aprobada por el Real Decreto 1514/2007, con una adaptación específica para pequeñas y medianas empresas aprobada por el Real Decreto 1515/2007— para adaptarse a las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) que sigue la Unión Europea.

Su objetivo es estandarizar y uniformar la contabilidad empresarial, de forma que las cuentas de cualquier sociedad española sean comparables, coherentes y transparentes con independencia del sector, el tamaño o el programa contable que use. Para conseguirlo, el PGC no se limita a listar cuentas: define primero un marco conceptual y unos principios contables, y solo después el cuadro de cuentas que todo el mundo asocia con él.

El PGC busca estandarizar y uniformar la contabilidad empresarial, asegurando que las prácticas contables sean claras, coherentes y transparentes.

Una precisión importante: el PGC regula la contabilidad, no la fiscalidad. Sus normas de registro y valoración no siempre coinciden con las normas del Impuesto sobre Sociedades o del IVA, lo que obliga en la práctica a llevar dos lecturas de la misma operación —la contable y la fiscal— y a ajustar el resultado contable para llegar a la base imponible.

¿A quién obliga el Plan General Contable?

La obligación de llevar contabilidad conforme al PGC nace del Código de Comercio (artículos 25 a 49) y, para las sociedades de capital, de la Ley de Sociedades de Capital. En la práctica esto significa:

  • Todas las sociedades mercantiles domiciliadas en España —sociedades limitadas, anónimas, cooperativas con actividad empresarial— deben llevar contabilidad por partida doble siguiendo el PGC y depositar sus cuentas anuales en el Registro Mercantil.
  • Los empresarios individuales y autónomos que tributan en estimación directa normal también están obligados a llevar contabilidad ajustada al Código de Comercio, es decir, al PGC; quienes tributan en estimación directa simplificada o en módulos tienen obligaciones registrales más ligeras, pero el PGC sigue siendo la referencia técnica cuando llevan libros contables.
  • Determinados sectores regulados —entidades de crédito, aseguradoras, fundaciones y entidades sin fines de lucro, entre otros— aplican adaptaciones sectoriales del PGC aprobadas por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), que ajustan el plan general a las particularidades de su actividad sin sustituir sus principios de fondo.

Quedan fuera de esta obligación, en general, los empresarios individuales que tributan por módulos o en estimación objetiva y no llevan libros de contabilidad mercantil, aunque sí deben conservar los registros fiscales que exige la normativa del IRPF.

¿Qué grupos de cuentas tiene el Plan General Contable?

El cuadro de cuentas del PGC organiza toda la actividad económica de una empresa en nueve grupos, numerados del 1 al 9. Los grupos 1 a 5 forman el balance; los grupos 6 y 7, la cuenta de pérdidas y ganancias; y los grupos 8 y 9 recogen los movimientos que van directamente al patrimonio neto sin pasar por resultados.

  • Grupo 1 — Financiación básica: capital social, reservas, subvenciones de capital y deudas a largo plazo. Es la financiación estructural de la empresa.
  • Grupo 2 — Activo no corriente: inmovilizado material, intangible e inversiones inmobiliarias o financieras a largo plazo.
  • Grupo 3 — Existencias: mercaderías, materias primas, productos en curso y productos terminados; el activo corriente destinado a la venta o al proceso productivo.
  • Grupo 4 — Acreedores y deudores por operaciones comerciales: proveedores, clientes, Hacienda Pública y organismos de la Seguridad Social como acreedores o deudores de la actividad ordinaria.
  • Grupo 5 — Cuentas financieras: tesorería, inversiones financieras a corto plazo y deudas a corto plazo.
  • Grupo 6 — Compras y gastos: compras de mercaderías y materias primas, gastos de personal, servicios exteriores, tributos y gastos financieros.
  • Grupo 7 — Ventas e ingresos: ventas de mercaderías, prestación de servicios, ingresos financieros y subvenciones imputadas al ejercicio.
  • Grupo 8 — Gastos imputados al patrimonio neto: pérdidas por instrumentos de cobertura y otros ajustes que reducen el patrimonio sin pasar por la cuenta de resultados.
  • Grupo 9 — Ingresos imputados al patrimonio neto: la contrapartida del grupo 8, ajustes que aumentan el patrimonio neto sin computar como ingreso del ejercicio.

Si vendes en marketplaces como Amazon, Shopify o PrestaShop, la teoría de los grupos es solo el punto de partida: el día a día está en las subcuentas concretas de los grupos 4, 6 y 7 —comisiones, devoluciones, IVA por país, ventas por canal—. En Plan General Contable: cuentas clave que debes conocer repasamos esas cuentas específicas con ejemplos aplicados a un ecommerce.

¿Cuál es la diferencia entre el PGC normal y el PGC PYMES?

El PGC tiene dos versiones oficiales, ambas aprobadas en 2007:

  • El PGC normal (Real Decreto 1514/2007), pensado para cualquier empresa, con el nivel de detalle más completo en normas de valoración y en cuentas anuales.
  • El PGC PYMES (Real Decreto 1515/2007), una adaptación voluntaria para empresas que no superan ciertos límites de activo, cifra de negocio anual y número medio de trabajadores —los umbrales concretos se revisan periódicamente por vía legal, así que conviene comprobarlos en la normativa vigente antes de decidir si una empresa puede optar a él—.

Las diferencias prácticas más relevantes del PGC PYMES frente al normal son:

  • Menos normas de valoración específicas: simplifica el tratamiento de algunos instrumentos financieros y no exige aplicar ciertos criterios más complejos del PGC normal, pensados sobre todo para operaciones que las pymes rara vez tienen.
  • Cuentas anuales más reducidas: el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias y la memoria pueden presentarse en formato abreviado, con menos desglose que en el PGC normal.
  • Estado de flujos de efectivo no obligatorio: las empresas que aplican el PGC PYMES no están obligadas a incluirlo entre sus cuentas anuales, a diferencia de las que aplican el PGC normal sin acogerse a los modelos abreviados.
  • Criterios específicos para microempresas: dentro de la propia adaptación PYMES existen simplificaciones adicionales para las empresas de menor tamaño, sobre todo en el tratamiento de arrendamientos y de subvenciones.

Elegir PGC normal o PGC PYMES no es solo una cuestión de tamaño: también depende de si la empresa forma parte de un grupo, si cotiza, o si sus socios o financiadores necesitan el nivel de detalle del plan completo aunque no esté obligada a aplicarlo.

Marco conceptual y principios contables del PGC

Antes de llegar al cuadro de cuentas, el PGC define un marco conceptual que fija los principios que debe respetar cualquier registro contable, para garantizar la llamada “imagen fiel” de la situación patrimonial y financiera de la empresa:

  • Empresa en funcionamiento: se contabiliza asumiendo que la actividad va a continuar, salvo indicación en contrario.
  • Devengo: los ingresos y gastos se registran cuando se producen, no cuando se cobran o se pagan.
  • Uniformidad: una vez elegido un criterio contable para una operación, debe mantenerse en el tiempo para que los ejercicios sean comparables.
  • Prudencia: solo se contabilizan los beneficios realizados a la fecha de cierre, mientras que los riesgos previsibles se reconocen en cuanto se conocen.
  • No compensación: no se pueden compensar partidas de activo y pasivo, ni de ingreso y gasto, salvo que una norma lo permita expresamente.
  • Importancia relativa: se puede admitir cierta flexibilidad en la aplicación estricta de los principios cuando la importancia económica de una partida es escasa.

Estos principios son la razón de que el PGC sea, al mismo tiempo, flexible —permite adaptar el cuadro de cuentas a las características de cada empresa— y permeable a las reformas, incorporando ajustes cuando cambia la legislación o evolucionan las normas contables internacionales.

Estructura completa del Plan General de Contabilidad

El PGC no es solo el listado de grupos del 1 al 9: la norma se organiza en cinco partes, y las tres primeras son de obligado cumplimiento.

  1. Marco conceptual de la contabilidad: los principios que acabamos de ver, junto con los criterios de reconocimiento y valoración de los elementos de las cuentas anuales.
  2. Normas de registro y valoración: la parte más extensa, con criterios detallados para cada tipo de operación —inmovilizado, existencias, instrumentos financieros, ingresos, moneda extranjera, impuestos, etc.—.
  3. Cuentas anuales: los modelos y las normas de elaboración de cada documento que debe presentar la empresa al cierre del ejercicio.
  4. Cuadro de cuentas: la lista de grupos, subgrupos y cuentas —la parte más conocida, pero no la única—, con carácter orientativo salvo en la numeración de los primeros dígitos.
  5. Definiciones y relaciones contables: para cada cuenta, qué recoge, con qué otras cuentas suele relacionarse y ejemplos de los asientos más habituales; es la parte con carácter potestativo, pensada como guía práctica.

Las cuentas anuales que exige el PGC

El PGC dedica una de sus cinco partes a definir qué documentos debe presentar toda empresa al cierre del ejercicio y cómo tienen que elaborarse. Son las cuentas anuales:

  • Balance de situación: refleja la situación patrimonial de la empresa en un momento determinado —qué tiene y qué debe—.
  • Cuenta de Pérdidas y Ganancias: muestra el resultado económico del ejercicio, es decir, si la empresa ha ganado o perdido dinero.
  • Estado de cambios en el Patrimonio Neto: detalla las variaciones del patrimonio neto durante el ejercicio, distinguiendo las que vienen del resultado de las que tienen otro origen.
  • Estado de flujos de efectivo: informa de los flujos de efectivo generados y utilizados en las actividades operativas, de inversión y de financiación —no exigido en el formato abreviado del PGC PYMES—.
  • Memoria: completa y explica la información del resto de documentos; es donde se detallan las políticas contables aplicadas y las notas que dan contexto a las cifras.

Para ver estos documentos aplicados a un caso real, con cifras de ejemplo en cada partida del balance y de la cuenta de pérdidas y ganancias, puedes leer Cuentas anuales en Amazon: comprendiendo los números con ejemplos, donde desglosamos un caso de vendedor de marketplace paso a paso.

Por qué conviene dominar el PGC más allá del cumplimiento

Conocer el PGC no es solo evitar sanciones: es la base para que las cifras de una empresa —o de varias— se puedan leer de un vistazo. Cuando un grupo tiene varias sociedades con planes contables distintos, o una gestoría lleva la contabilidad de decenas de clientes con criterios dispares, normalizar todo bajo un único plan contable deja de ser un requisito legal y se convierte en la diferencia entre localizar un descuadre en minutos o pasarse horas revisando hoja por hoja. Herramientas pensadas para eso —como Accountali— preparan y organizan los datos contables de cada sociedad bajo un plan contable normalizado, sin que cada una tenga que cambiar de programa, y dejan las cifras de todas ellas comparables en una sola vista.

El PGC, en definitiva, es mucho más que un cuadro de cuentas: es el idioma común que permite que cualquiera —un socio, un banco, la Agencia Tributaria o un auditor— entienda las cuentas de una empresa española sin necesitar explicaciones adicionales.